¿Qué sabemos de la Inteligencia Artificial?
La IA es el medio por el cual las computadoras, los robots, y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana, por ejemplo la resolución de problemas, la capacidad de discriminar entre distintos objetos o de responder a órdenes verbales.
La IA agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano.
Basamos la IA en la investigación de las redes neuronales humanas y, a partir de ahí se busca copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro humano.
Los avances en la investigación de la redes neuronales a ganado terreno a una velocidad espectacular. Entre sus aplicaciones destaca la poderosa computadora Deep Blue, que puede vencer a cualquier jugador de ajedrez, cuenta con la capacidad de aprender de su adversario y así adelantar a su contrincante para vencerlo.
Las redes se han utilizado en autos robot, que circulan en autopistas a velocidad normal con excelente margen de seguridad y cruzado grandes distancias sin necesidad de que el conductor toque los pedales o el volante.
Se espera que en un futuro con el avance tecnológico se logre imitar el funcionamiento de nuestro cerebro para que las computadoras no ocupen un gran procesador, sino miles (y más adelante millones) de pequeños procesadores totalmente interconectados entre sí, permitiendo la capacidad de aprender a partir de experiencias recogidas por los “sentidos” de la maquina.
La Historia de la Inteligencia Artificial
Se cree que los comienzos de la inteligencia artificial (IA en lo sucesivo) ocurrieron al definirse la neurona, en 1943, como un dispositivo binario con varias entradas y salidas. En el año de 1956 se volvió a tocar este tema y se establecieron las bases de la IA como un campo independiente dentro de la informática.
En los años sesenta, la AI no tuvo mucho éxito, pues requería mucho capital y la mayoría de las tecnologías eran propias de los grandes centros de investigación. No fue sino hasta las décadas siguientes que se lograron algunos avances significativos en una de sus ramas, la llamada Sistemas expertos.
Se dice que la AI es un campo que por sus investigaciones trata de ser independiente de la informática, y se define como la técnica d e software que los programas utilizan para dar solución a algún tipo de problema, pero tratando de asemejar el comportamiento inteligente que se observa en la naturaleza; es decir, trata de resolver problemas y tomar decisiones similares a las que toman los seres humanos al afrontar la vida diaria, realizando programas de computadora que aumenten la capacidad o “inteligencia“ de las mismas; el objetivo de las investigaciones de la IA es, aumentar la utilidad de las máquinas y sus procesos.
Así pues, una de las pretensiones de la IA es construir réplicas de la compleja red neuronal del cerebro humano e intentar imitar el comportamiento del cerebro humano con una computador.
La IA en la actualidad y en el futuro
Gracias al aumento en la potencia de procesamiento y la creciente abundancia de datos digitalmente disponibles, la IA está disfrutando de un auge en sus capacidades. Los sistemas de “aprendizaje profundo” de hoy, al imitar a las capas de neuronas en un cerebro humano y analizar enormes cantidades de datos, pueden aprender solos a desempeñar ciertas tareas, desde el reconocimiento de patrones hasta la traducción, casi tan bien como pueden hacerlo los humanos.
Como resultado, las cosas que antes demandaban una mente, desde interpretar imágenes hasta jugar el videojuego “Frogger”, ahora están al alcance de programas computacionales. Deepface, un algoritmo dado a conocer por Facebook en 2014, puede reconocer rostros humanos individuales en imágenes el 97 por ciento de las veces.
De manera crucial, esta capacidad es estrecha y específica. La IA de hoy produce la semejanza de la inteligencia a través de una fuerza bruta de análisis de números, sin ningún interés mayor en aproximarse a la manera en que las mentes dotan a los humanos de autonomía, intereses y deseos.
Las computadoras no tienen aún algo que se acerque a la capacidad amplia y fluida de inferir, juzgar y decidir que se asocia con la inteligencia en el sentido humano convencional.
Sin embargo, la IA ya es lo suficientemente poderosa para marcar una diferencia drástica en la vida humana. Ya puede mejorar el esfuerzo humano complementando lo que las personas pueden hacer. Piense en el ajedrez, el cual las computadoras ahora juegan mejor que cualquier persona. Sin embargo, los mejores jugadores en el mundo no son máquinas, sino lo que el gran maestro Gary Kasparov llama “centauros”, equipos amalgamados de humanos y algoritmos.
Esos colectivos se volverán la norma en todo tipo de actividades. Apoyados por la IA, los médicos tendrán una capacidad enormemente aumentada para detectar cánceres en imágenes médicas.
Los algoritmos de reconocimiento de voz que corren en los smartphones llevarán el Internet a muchos millones de personas analfabetas en los países en desarrollo. Los asistentes digitales sugerirán hipótesis prometedoras para la investigación académica.
Los algoritmos de clasificación de imágenes permitirán a las computadoras que se llevan puestas aportar información útil a las visiones del mundo real que tenga la gente.
Incluso a corto plazo, no todas las consecuencias serán positivas. Considere, por ejemplo, el poder que la IA da a un aparato de seguridad del Estado, tanto en las autocracias como en las democracias.
La capacidad de monitorear miles de millones de conversaciones y de identificar a cada uno de los ciudadanos entre la multitud por su voz o su rostro representa graves amenazas a la libertad.
Desafíos técnicos del futuro
Los tres desafíos más importantes en el desarrollo dentro de la A I son su facilidad de uso, la flexibilidad de la infraestructura computacional y la disponibilidad de herramientas de desarrollo cada vez más poderosas.
El empleo de una interfaz inteligente ayudará a las personas a encontrar lo que ellas deseen, hará lo que éstas deseen cuando lo deseen, en forma natural y sin requerir el conocimiento de detalles irrelevantes.
En fin, todo parece indicar que las computadoras programadas con la A I son el campo de la solución de problemas del futuro; sin embargo, el intelecto humano parece ser irremplazable en relación con la solución de problemas de sentido común. Se sugiere entonces, dado lo complicado de la mente humana, que hombre y máquina interactúen juntos ya que necesitan uno del otro para solucionar eficazmente los problemas.
LOS LENGUAJES DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Los programas de IA se depuran primeramente con procesamiento simbólico mejor que con cálculo numérico; por eso se puede esperar que los lenguajes para trabajar en IA tendrán características de las que usan tradicionalmente para procesamiento de datos. Y aunque es posible trabajar en IA con estos últimos, los investigadores han desarrollado lenguajes especiales que facilitan la programación en IA.
Las características que hacen que algunas aplicaciones se procesen eficientemente son improcedentes en otras y en algunas contraproducentes. También los programadores tienen distintos criterios para la elección de un lenguaje óptimo, dependiendo de sus estilos personales. Además exigen a aquellos que faciliten la manipulación de listados, para poder acomodar una amplia variedad de tipos de datos con modos de operación interactivos, así como ajustes de modelos y con métodos de inferencia que pueden ser programados automáticamente para deducir y tomar decisiones automáticas para almacenar posteriormente los resultados.
Los lenguajes que se mencionan a continuación se consideran ahora obsoletos:
1. IPL II, que fue el primero para procesamiento de listados.
2. SAIL, derivado del Algol, soporta una memoria asociada que es útil en accesos rápidos relacionados con más de un indexado. Se desarrollo con vistas a usarlo en visión y sistemas de lenguaje.
3. CONNIVER, es el desarrollo de un lenguaje anterior, el PLANNER, para usarse en un contexto de bases de datos.
4. KRL, usa ajustes de modelos en investigaciones sobre razonamientos.
Por otra parte, los lenguajes especializados que se citan a continuación, se usan en Robótica pero en ninguna otra área de la IA.
1. BASIC, para máquinas inteligentes: es una revisión aumentada y avanzada del BASIC.
2. RAIL fue desarrollado para ajustar aplicaciones de visión, así como funciones generales de programación.
3. AL, calcula las posiciones y movimientos de un robot en el espacio.
4. VAL, Se introdujo en 1979. Es un lenguaje de programación diseñado para robots industriales.
5. AML (un lenguaje de Fabricación), fue escrito y diseñado para programadores de programación y de ingería aplicada; incluye facilidades para usar información y modificar el comportamiento del sistema por caminos pre-programado
Conclusión
En conclusión, podemos decir que la inteligencia artificial actualmente está siendo aplicada de forma tan sutil que quizá algunos de nosotros, sin siquiera darnos cuenta, utilizamos aplicaciones que implementan IA. También el hecho de que se han generado mitos sobre nuestro futuro y la inteligencia artificial, tales como lo presentan algunas películas de Hollywood, como Terminator, AI, entre otras, donde se ve una realidad creada solamente en nuestra imaginación y, aunque aún estamos a varios años de lograr ese tipo de aplicaciones en la vida como la
conocemos, no hay duda que se han dado pasos agigantados en estas últimas décadas y que aún falta más por ver.
Fuentes de información
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm42ia.html (Evolución histórica.)
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm43ia.html (Técnicas de la IA.)
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm44ia.html (Método de resolución de problemas de la IA.)
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm45ia.html (Desarolo de los sistemas de la IA.)
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm46ia.html (Técnicas y dispositivos usados en la IA.)
http://www.unitec.edu.co/biblioteca/ia/tm48ia.html (Arquitectura de computadores.)
Gevarter, M. (1987). Máquinas inteligentes. Madrid: Díaz de Santos, S.A.
Negrete, J. (1992). De la filosofía a la inteligencia artificial. México: Grupo
Noriega Editores.
Rauch-Hindin, W.B. (1989). Aplicaciones de la inteligencia artificial en la
actividad empresarial, la ciencia y la industria. Madrid: Díaz de
Santos, S.A.
Reflexión
Elegí el tema de la Inteligencia Artificial porqué me encanta todo ese mundo de avances tecnológicos y que algún día se llegue a crear robots o maquinas que logren realizar las actividades que con los sentimientos humanos son mejor elaboradas, en parte me gusta mucho este tema a partir de que una de mis películas favoritas es precisamente la de IA de Steven Spielberg, a partir de aquí investigué un poco del tema de manera más científica para así poder desarrollar un tema más completo.
